LAS NOCHES AXARQUICAS DE SAN JUAN
Explorar la comarca de la Axarquía es descubrir lugares que ofrecen todo menos olvido. Poblaciones insólitas, paisajes del pasado y un extraordinario pueblo que día a día forja su presente.
Una experiencia fuera de lo común, difícil de tratar los hechos sin entrar íntimamente en el medio real y fantástico de su cultura. Un mundo de mitos, vorágine palpitante de vida donde se entremezcla la magia, el misterio, la música, el paisaje, la danza, la belleza, la historia, la emoción, la tradición, la imaginación, las artes, la pasión y la fe.
Existe una gran tradición popular en la Axarquía entorno al fuego cuyo origen está en los ritos paganos de adoración al Sol ya que para los pueblos primitivos de la comarca, el fuego solar y el fuego terrestre tienen un mismo significado: ambos proporcionan luz y calor y fecundan la tierra.
Casi todas las creencias locales sobre el fuego se basan en el gran poder energético y en el gran poder transformador del fuego que también se une y funde, por esto el fuego purificador entra en el fundamento de sus ritos. La función de los fuegos de san Juan en la Axarquía es la de descontaminadora, destrucción de las cosas pasadas, inútiles o sucias para empezar de nuevo.
La imagen del hombre primitivo axárquico haciendo un agujero en una madera e introduciendo un palo, se compara perfectamente con el acto sexual y al rededor de este acto sexual es donde surge la liturgia, el folklore del fuego en la Axarquía, hasta tal extremo que se puede decir que lo que verdaderamente origina el floklore del fuego en la comarca no es el fuego en si mismo, sino el nacimiento del fuego, la semilla del fuego. El ejemplo típico en la Axarquía es que la hoguera en la noche de san Juan, tiene que ser (si se hace de acuerdo con los canones), encendida conjuntamente por un hombre y una mujer jovenes.

Coincidiendo con el solsticio de verano en la Axarquía se celebran una serie de rituales sociales en que las hogueras, las ascuas y las cenizas se consideran con virtud para provocar el crecimiento de las mieses y el bienestar de los hombres y animales. Se pretende purificar quemando los malos espíritus para llevar la paz y el bien a los hogares con los rescoldos de las candelas.
En la iconografia cristiana, el solsticio desempeña también un papel. El solsticio de verano marca el apogeo del recorrido solar; el sol está en el cenit, en el punto más alto del cielo. Este día ha sido escogido para celebrar la fiesta del sol. En la medida que cristo se compara al sol, está figurado por el Cáncer solsticial. De aquí todo un simbolismo del Cristo "cronator" (que gobierna el tiempo) en el arte románico por ejemplo.

El fuego en las noches axárquicas de san Juan es vigoroso, espléndido, caliente. Nadie puede entender y menos dar una definición de lo que es el fuego, sólo se sabe que es caliente, que arde y que nos hechiza.
Cuando observamos el fuego en sus manifestaciones en la comarca de la Axarquía, éste nos capta. Puede transformar todas las cosas en cenizas suscitando energías y elementos invisibles.

En cuanto dejamos que las cosas sigan su curso, lo imposible se hace posible sobre los cerros y parajes abruptos de Sierra Tejeda y Almijara.Se entiende por estos parajes que la respiración y el fuego son medios de conocimiento y que conocerse a sí mismo significa también entender el cuadro más grande del que formamos parte.
En la Axarquía los límites, para quien le interesa, entre lo real y lo fantástico, entre magia y razón, entre el mundo diurno y nocturno son muchas veces indefinibles e irreconocibles. Se convierten en brujos y hechiceros, son criaturas de la noche, ocultas a la luz de la razón.

En el secreto de la noche axárquica de san Juan no es raro encontrar a un grupo de mujeres invocando la madre primigenia de la materia oscura.
Las mujeres de la Axarquía, siempre próximas a los valores de la tierra, a los ritmos, a los ciclos y a la fuerza oscura de la naturaleza, han buscado y buscan un nivel de perfección y de experiencia que la reduzcan a su núcleo. En esta mágica noche, uniéndose, formando un círculo invocan a los espíritus de la naturaleza, llaman a sus antepasados para encontrar sus más profundos instintos. No es difícil entender o darse cuenta que para estas mujeres, las nuevas brujas de la comarca, el saber instintivo, clarividente, la profecia, la telepatia, curación espiritual y otras facultades mágicas son talentos y cualidades femeninas que son propias de la axarqueña actual, de ellas.

La mujer, y señora de la Axarquía, tiene que hacer un largo viaje para abrir de nuevo la puerta de la sabiduría, ya olvidada, al potencial femenino, a la antigua cultura ligada a la diosa madre.
Las abruptas sierras de la Axarquía, en las noches de san Juan es el ambiente natural y salvaje mejor indicado para recordar la soledad interior, la gran llanura de los espíritus. Solamente aquí las voces interiores se elevan en su canto.

En la mítica noche de san Juan y en la iniciación del ser conocimiento, el individuo quema todo lo que forma su pasado para trnsformarse y adquirir una conciencia metafísica. Ante el fuego y solo ante éste efectúa primero el rito de hacer una declaración consciente al subconsciente. La segunda parte del rito consiste en que algo pase a formar parte de su propia vida, en tercer lugar saca la energía del fuego para almacenarla en su corazón, ya que ese es el fin que se propone.

Las hogueras de san Juan en la comarca intentan mantener la luz solar y sobre éstas se saluda al cuarto elemento: "Fuego que estas en nuestro centro, te agradecemos que seas nuestro maestro esta noche".

Los rituales de la noche mágica en la Axarquía se basan en el curso cíclico. Se busca en los mitos del antiguo matriarcado rastros del conocimiento universal. la finalidad del propio ritual no es otra que la de comunicarse. Su magia es una forma de contactar. No tiene nada que ver con varitas o conejos mágicos, es un diálogo íntimo con los diversos niveles de todo lo creado, con los animales, las plantas, las piedras, la tierra.
Lo anterior se hace comprensible porque los antroplólogos investiagadores hemos vuelto a descubrir las tradiciones de los brujos y brujas, chamanes maestros que estaban en comunicación con el mundo de los espíritus con capacidad para abandonar el cuerpo y volar hacia reinos no terrestres.
No se duda en las noches axárquicas de san Juan que la calidad del fuego puede transformar el corazón, porque el hombre es fuego y su ley es la de hacer desaparecer su envoltura para unirse a la que se separó un día, precisamente durante una mágica noche de solsticio de verano.
Por
Edauardo Arboleda Ballén
antropólogo
earboled@teleline.es