LA "VULVA DE EUROPA"
La "Vulva de Europa", o cueva del Boquete de Zafarraya, se localiza en la Sierra de de Alhama (Granada-Málaga), en la barrera montañosa que se prolonga entre las sierras de Tejeda y Almijara, hacia el este, y la de Camarolos, hacia el oeste, moldeando un amplio arco que separa el litoral oriental montañoso (la Axarquía), del interior de las cuencas fluviales béticas.

La zona de ubicación de la "Vulva de Europa" está formada por amplios escarpes calizos, de acceso complejo, a una altitud de 1100 metros sobre el nivel del mar.

La "Vulva de Europa" arroja luz a la noche de los tiempos permitiendo dar un paso adelante en el conocimiento del "hombre viejo" o de Neandertal. En la antigüedad, este hombre se suponía nacido de embriones madurados en esta caverna.

Una de las grandes aportaciones de esta cueva a la historia del hombre es el descubrimiento, en ella, de restos del llamado "Homo sapiens neandertalensis", consistente en un fémur sacralizado y una mandíbula de ritual, de distintas personas.
La ausencia de la cabeza femoral y de los trocánteres, consecutivos al rompimiento intencional de la articulación coxofemoral, así como la rotura de la diáfisis hendida longitudinalmente, apunta el reconocimiento de la existencia de un "canibalismo" ritual entre los asistentes a la cueva, comparable a la ingestión de la "Sagrada Forma" entre los cristianos católicos.
El canibalismo efectuado como rito o como componente social parece haber sido una constante histórico-cultural entre los primeros pueblos. El caso de canibalismo ritual en la cueva no es un hecho aislado en el contexto musteriense, ya que son innumerables los ejemplos que vienen a reforzar esta hipótesis, como lo es el caso de la cueva de Hortus.
La gruta malagueña fue hábitat de carácter estacional frecuentada por pequeños grupos de cazadores; una serie de hechos tales como la selección de cráneos y mandíbulas, la elección de individuos (niños muy jóvenes) y adultos relativamente envejecidos), la presencia de elementos femeninos y la asociación de huesos humanos con los desechos culinarios, indican que los huesos humanos corresponden a restos de comidas. Lo curioso es que este canibalismo no se daba por falta de alimentos, ya que en los niveles arqueológicos donde los restos fueron exhumados aparece una gran cantidad de animales.
Cuando se hace mención a los neandertales, el pensamiento vuela hacia la idea de grupos más o menos numerosos y de grandes cazadores, y esto es cierto, pues los esforzados y acertados registros arqueológicos llevados a cabo en la cueva por Francisca Medina y Cecilio Barroso así lo demuestran. Lo anterior no implica dejar de reconocer que estas sociedades antiguas conllevan otra actividad económica, como es la recolectora y que tiene tanta importancia como la misma caza.
Los grupos de neandertales que visitaban la cueva sagrada estaban especializados en la caza y, más concretamente, en animales muy jóvenes; ocasionalmente abatían algún que otro herbívoro habitante del bosque.
La "Vulva de Europa" es un gigantesco receptáculo de energía telúrica que desempeña un gran papel en las atribuidas operaciones mágicas locales. Como templo subterráneo, guarda los recuerdos del período glacial, verdadero segundo nacimiento de la humanidad; hace 120.000 años se inició el Pleistoceno Superior que coincidió en sus orígenes con la llegada del interglaciar Riss-Würm y el homo sapiens neandertalensis.
La disposición de la cueva, su penetración y el enrollamiento de su corredor, evocan las entrañas humanas, haciendo de ella un lugar preferido para las prácticas de brujería e iniciación, por ser un condensador de "fuerza mágica", de efluvios telúricos, de energías que emanan de esas otras estrellas de abajo y que queman el corazón del hombre.
Ante todo, la "Vulva de Europa" es origen y renacimiento, su suelo plano corresponde a la Tierra y su bóveda, al Cielo; "es el paso de la luz, del alma de los muertos y de los chamanes andaluces, como puerta del sol por la que se efectúa la salida del cosmos".
De esta cueva se puede decir que "conduce a los infiernos y en ella se ha enterrado a los muertos comenzando el viaje de ultratumba", entendiendo que el descenso a los infiernos no es más que un requisito para el nuevo nacimiento.
Entrar en la caverna de la "Vulva de Europa" es, pues, retornar al origen y de ahí, subir al cielo, salir del cosmos. Es el arquetipo de la matriz materna y, por ello, es origen, renacimiento e iniciación para los pueblos en la antigüedad, como grupos de personas en la actualidad.
En el presente, la desafortunada manía de la arqueología oficial española de parcelar, cerrar, substraer y esconder espacios naturales e históricos a la sociedad, sentencia a la cueva andaluza, "capilla sistina del Neandertal", a sobrellevar un cuestionable "tapón de castidad" del que ni el propio alcalde de Alcaucín, municipio al que pertenece la caverna, tiene copia de la llave.
Por
Eduardo Arboleda Ballén
antropólogo
earboled@teleline.es