ZALIA, CULTO A LA SERPIENTE

El culto a la serpiente constituye uno de los tipos de manifestación mágico-religiosa más antiguo que se conoce. Sus primeras huellas se hallan ya en la Prehistoria y su supervivencia persistio en gran número de pueblos, concretamente en Zalia en el termino municipal de Alcausin.
Son las numerosas pruebas de valiosos descubrimientos arqueológicos los que establecen a la ofiolatria o el culto a la serpiente como uno de los cultos primordiales en la historia del hombre por lo que no es muy raro encontrar en diferentes cavernas o cuevas rupestres pinturas en rojo destacando a la serpiente.
La presencia del culto ofidico se observa muy claro en brazaletes que representan serpientes cuyos extremos son la boca y la punta de la cola. La propia efigie de la serpiente, considerada como deidad primordial ha sido grabada en joyas, manteniéndose hasta nuestros días como ofidio sacro.

Existen mosaicos que representan el mal de ojo rodeado de serpientes en un lenguaje de representación simbólica de los órganos sexuales en donde está la serpiente como representación del falo y el ojo elíptico como el órgano femenino. Como supervivencias de este culto pueden considerarse el uso de ornamentos que se llevan con el propósito de evitar la picadura del ofidio. Repuesta a la idea de la liberación del peligro de un animal temido por su representación gráfica, aparte de atributo defensor del mal de ojo.

En varios pueblos como Zalia, la serpiente ha constituido un factor primordial de algunos de sus elementos más acusados y caracteristicos de si mismo por ejemplo los llamados encantadores de serpientes de Zalía, fueron causa de admiración.
Un viajero escribe a propósito de ellos: "cerca se encuentran los encantadores de serpientes que son virtuosos caballeros, tienen estos una orquesta de flautas y tambores, porque son las serpientes y ya no sólo el público, quienes necesitan la música.
Las serpientes están alojadas en un cajón de madera. Después de varios preliminares son sacadas de allí, siendo la última en salir la más peligrosa. El encantador debe exagerar el riesgo, al mismo tiempo, trata de ganarse la amistad del reptil, ya que es a la vez esclavo y amante de la diosa serpiente. La adula, la llama. Es una súplica, luego de un momento la seduce, glorifica su propio peligro, viene en seguida la suave persuacion, el dominio súbito, la desesperación. Recuerda a la serpiente que él es su amo, que ella es su amante, su esclava, su manceba. Se mete la cola de serpiente en la boca, permitiéndole que la enrolle y le golpee. La lengua bifurcada de la serpiente, arremete contra los ojos o las sienes del encantador, se recobra un instante y vuelve otra vez al ataque. En cuanto a la serpiente, esta es de casta real. Sin duda, el momento que yergue la cabeza y se pone rígida como la cola de un pavo real, es el más emocionante. Entre las serpientes, es el guerero. En cada uno de sus movimientos hay majestad y terror".







Por:
Eduardo Arboleda Ballén
antropólogo
earboled@teleline.es