"PASOS MALOS"
EXPEDICION EN BUSCA DEL ANTIGUO CAMINO REAL


El domingo 7 de marzo del 2004 tuvo lugar la expedición para encontrar, entre farallones y minchones, la antigua calzada romana que comunicaba el interior del reino de Bentomiz con la calzada principal Castulo-Malaka.
Se da por hecho que esta senda o vereda discurría paralela a la margen izquierda del río Seco, siendo utilizada por fenicios, romanos, visigodos, árabes y cristianos durante veinticocho siglos.
La dificultad del trayecto es media-alta, haciéndose extrema en Pasos Malos, peligroso lugar y renombrado tramo entre muleros del pasado.



La participación en esta expedición fue abierta, a ella concurrió (a las 9 de la mañana), por iniciativa y riesgo propio todo aquel que así lo quiso. Se estudió el trayecto de 5 kilómetros comprendido entre Arenas y el Ventorrillo de Ricardo o de Los Enamorados.



Pasos Malos son los campos situados al suroeste del termino municipal de Arenas. Se extienden por la falda sur del monte Veas, desde el cauce del río Seco hasta casi la cima, poseen sus campos una gran inclinación con desniveles muy pronunciados y abundantes farallones rocosos.
Tiene una extensión entre los cuatro o cinco kilómetros cuadrados, con terrenos de suelos poco profundos y pobres aflorando la roca madre continuamente, lo que la convierte en una tierra poco fértil e impropia para uso agrícola pero codiciada por la especulación inmobiliaria.


El origen de Pasos Malos como zona data del siglo VIII con la llegada a estos campos de los árabes, pues era costumbre en la cultura agrícola musulmana dejar zonas como terrenos comunales para que sus pastos fueran aprovechados por la ganadería familiar de las gentes del lugar. También por esta misma época las fuentes, manantiales, arroyos, barrancos, minchones, cañadas, ejido, senderos y carriles eran de uso público.


Los campos de Pasos Malos estaban formados por bosques autóctonos mediterráneos donde eran abundantes las encinas, robles, quejigos, acebuches y algarrobos cuyos frutos servían de alimento a cabras, ovejas, mulos, asnos, y a partir de finales del siglo XVI para los cerdos que los repobladores cristianos trajeron, pues no hay que olvidar que este animal es la base alimenticia familiar en la cultura cristiana.



Al día de hoy no existen prácticamente cultivos en la zona, ya que requieren mucho trabajo o mano de obra y son poco productivos, por lo que el suelo está extremadamente erosionado y empobrecido, amenazado por la salvaje e incontrolada "cultura del ladrillo".




Calzada romana

Por:
Eduardo Arboleda Ballén
antropólogo
earboled@teleline.es