EL PODENCO AXARQUICO
En el Paleolítico se inicia la cooperación hombre-perro. Evidentemente, los cánidos primitivos que se unieron al hombre debieron ser autosuficientes y capaces de buscarse el sustento por sí solos.
Pues he aquí en los mismísimos albores de la cooperación entre el hombre y el perro, las representaciones de arte rupestre de la península nos reflejan unos cánidos muy similares a los plasmados en las cuevas norteafricanas como las de Tassli-n-Ajier en el Sahara occidental. Algunos arqueólogos interpretan a estos cánidos como lobos. Sin embargo, rasgos como el tamaño de las orejas, conformación de las cajas torácicas, formas de las colas y estructuras generales de estos animales, nos hacen pensar que no son lobos. Son animales que desde siempre han estado ahí mucho más cercano a nosotros, estos animales son..., son...¡podencos!

Sin embargo, la verdadera cuna y santuario del podenco sigue estando en el mismo sitio: la Península Ibérica.
Es extraordinario el gran parecido que los podencos andaluces, y entre ellos, claro está el podenco de la Axarquía, tienen con los perros representados en las pinturas rupestres. ¿Por qué ha evolucionado tan poco en diez mil años?
El origen del podenco se enclava en zonas de clima típicamente mediterráneo. El clima mediterráneo se caracteriza por pluviometrias escasas, veranos muy calurosos e inviernos templados o frios. La vegetación que existe en estas zonas está adaptada a este entorno hostil al cual hay que añadir una falta total de precipitaciones en los meses de estío. Las plantas han desarrollado estructuras de defensa como espinescencias, hojas coriáceas y tallos duros y fuertes. Es en este terreno donde los podencos malagueños de la Axarquía se desenvuelven. Cualquiera que haya visitado los bancales, las espesuras de jaras, brezos, coscojas y aulagas que existen en la Axarquía, sabrá hasta que punto han de ser duros los animales que allí se atrevan a cazar. Todo en el podenco es para la caza, su anatomia, su carácter, su psicología y su movimiento no tiene razón de ser si no es para cazar. Es por esto por lo cual no ha evolucionado; porque no lo necesita, porque es insuperable; es el rey.
El podenco en la Axarquía ha sido siempre el perro del pueblo. La absoluta autosuficiencia del podenco para la caza menor le hizo gran aliado del campesino axárquico con pocos recursos, para los cuales la caza no era un deporte, sino un modo de subsistencia.

El perro de la Axarquía o podenco axárquico, es un perro rústico, autóctono de esta comarca malagueña, donde lleva desde siempre formando parte de su cultura. En cualquier pueblo de la Axarquía se puede ver un típico ejemplar del podenco del terreno y naturalmente en cualquier cacería que se precie a si misma, siempre hay un Podenco.

Los orígenes de cualquier raza son siempre cuestión de puntos de vista o polémicas, pero la mayoría de las veces son meras hipótesis. El podenco axárquico, entra sin lugar a dudas dentro del grupo de podencos hispánicos e insulares de la zona mediterránea de Europa y Africa. El origen común que se le atribuye a este tronco de perros, actualmente encuadrado en el grupo V, en la sección de perros de tipo primitivo, es como dicen la mayoría de las investigaciones, fruto del comercio a través del trueque de pueblos como los fenicios, siendo por tanto esta raza una de las más antiguas conocidas, se han encontrado imágenes que representan perros de tipo podenco en las excavaciones egipcias, por todos conocidos, una de las primeras civilizaciones.
Es por lo tanto un perro perfectamente adaptado al hombre y sin lugar a dudas uno de los indispensables para el ser humano, ya que generación a generación desde los albores de la civilización ha sabido ganarse el respeto a sobrevivir y formar parte de la historia. Por las numerosas referencias arqueológicas y grabados encontrados y el hecho de que hubiera dioses con aspecto de perro tipo podenco, como el dios Anubis, podemos concluir que además de formar parte de su cultura eran muy estimados. Todo esto no lo hubiera logrado sin ofrecer nada a cambio, y esto debió ser sin duda, su labor como cazador, su compenetración con el amo y sobre todo su inteligencia y carácter.
Anubis, era representado con el cuerpo de un hombre y la cabeza de un podenco. En la teogonía egipcia, Anubis aparece como hijo de Osiris y de Nefté y se identifica en el cielo con el nombre de Can Mayor, nombre de una constelación no zodiacal que sigue usándose hasta hoy. De esa constelación se considera a la estrella Sirio (Brillante) como Anubis, el anunciador de las venidas del río.

El podenco Axárquico ha llegado hasta nuestros días después de luchar por la supervivencia frente a otras muchas y que ha prevalecido a todo tipo de modas y culturas, no se puede decir que sea una raza que peligre su existencia. Al menos en un futuro inmediato, en los próximos años donde todos los indicios apuntan hacia un crecimiento exponencial de su población ya que en la actualidad existen muchos cazadores demandantes de este tipo de canes que se impone, ya sea en la caza mayor o ya sea en la de especies menores.
El podenco de la Axarquía, es de venteo, se caracteriza por cazar con la cabeza medio baja, pero sin pegar al suelo. Intercalando el movimiento de la cabeza con el trote lento de la busqueda paisada y zigzagueante. Anda de un lado a otro, y adelante pero regresando al dueño de cara y mientras caza no pierde contacto durante demasiado tiempo con el cazador pues no suele alejarse mucho de la escopeta y con su movimiento de la cola va indicando el desarrollo de su trabajo.
Por
Eduardo Arboleda Ballén
antropólogo
earboled@teleline.es