DE MARTORELL Al KILIMANJARO
Una crónica de Jordi Ballesta con fotografias de Jordi Ballesta, Fco. Manuel Tirado
Josep Martínez, Jordi Ballesta, Rafael Pareja,Fco. Manuel Tirado. Ellos cuatro, empleados de Cerestar Ibérica, junto con MariaJosé, Javi Senior, Javi Junior, Carme, Antonia i Agustí, van a afrontar su mayor reto realizado en la montaña hasta ahora: coronar la cima del Kilimanjaro, UhuruPeak, la montaña más alta de África y uno de los mayores volcanes delmundo.
El monte Kilimanjaro, de 5895 m, que se encuentra situado en Tanzania en realidad no es tal, sino un macizo volcánico formado por tres volcanes Kibo ( 5895 m), Mawenzi (5149 m) y Shira (4006 m).
Actualmente, a Kibo no se le considera un volcán extinto, sino inactivo, mientras que los otros dos si que se dan por extinguidos.
Uhuru Peak, es el nombre en Swahili que se le dio a la cima una vez Tanzania consiguió la independencia y significa Pico independencia.
Las famosas nieves del Kilimanjaro que citó Ernest Hemingway y que posteriormente llevó al cine Henry King con Gregory Peck y Ava Gardner como protagonistas, actualmente se encuentran en franco retroceso y se calcula que, de seguir el ritmo actual, podrían desaparecer en 15 o 20 años.
Actualmente hay unas 5 rutas para ascender al Kilimanjaro. Desde la más conocida y accesible ruta Marangu , también conocida por ruta coca-cola a la que nosotros escogimos finalmente, la ruta Lemosho que según dicen es la mas técnica pero al mismo tiempo la más solitaria y con un paisaje más espectacular.
Esta es la crónica diaria de nuestro viaje:
14 de febrero de 2005. Barcelona- Tanzania.
Iniciamos el viaje con los consabidos retrasos aéreos y más de 12 horas entre vuelos y enlaces. El vuelo discurre de manera tranquila, a pesar del temor por parte de algún miembro de la expedición de que el equipaje no llegue al aeropuerto del Kilimanjaro al mismo tiempo que nosotros.
El aeropuerto internacional del Kilimanjaro, es un poco peculiar. La pista es suficientemente larga para un avión transoceánico, sin embargo, para poder llegar a las terminales, tiene que hacer un giro de 180 grados y dar la vuelta para llegar al finger.
Finalmente, la fatalidad se cumplió y Rafa se ha quedado sin maleta. Hacemos las reclamaciones pertinentes y nos dirigimos al hotel alrededor de las 11 de la noche. Sin cenar, debido a lo tarde que se nos ha hecho y reventados del viaje, nos vamos a la cama.
15 de febrero de 2005. Arusha 1387 m- Forest Camp 2700 m
A las 7 de la mañana nos levantamos y preparamos las mochilas para el primer día de ascensión. Como suele pasar en estos casos, en lugar de recogernos a las 8:45 como se había acordado la noche anterior, vienen a por nosotros a las 9:30.
Nos dirigimos a la oficina donde recogemos a parte de los porteadores, nos dan las instrucciones básicas para la ascensión y comenzamos el viaje en vehículo. 7 personas van en un vehículo 4x4 y los otros tres nos vamos en el autobús que lleva a los porteadores, donde comenzamos a notar que la higiene no será la norma del viaje.
El ritmo de este primer tramo en vehículo es africano: parada para poner gasolina, parada para comprar carne, parada para recoger a más porteadores, parada para no se sabe qué y parada para registrarnos en el parque, donde estamos casi una hora y vemos nuestra primera fauna africana; un grupo de Colobos (Colobus guereza)
Inexplicablemente, tenemos que volver hacia atrás para coger la ruta Lemosho, que es la que seguiremos durante los próximos ocho días. El camino cada vez se hace más impracticable para el autobús y en varias ocasiones tenemos que bajar del mismo para aligerarlo de peso y poder pasar los socavones de la pista de tierra hasta que, se le rompe una hélice del ventilador del motor y los 27 porteadores, junto con nosotros 3 tenemos que recorrer a pie los tres kilómetros que nos separan de nuestros compañeros, mientras que el 4x4 se encarga de recoger todo el equipaje. A eso se le llama comenzar calentando las piernas.
Una vez todos reunidos, se produce un debate sobre si comer y acampar allí mismo ( son las 16:15) o darnos prisa para llegar al campamento previsto antes de anochecer. Finalmente optamos por lo segundo, nos comemos una barrita energética y empezamos a andar por el sendero que transcurre por el bosque tropical, parando a duras penas para hacer alguna foto y de esta manera conseguimos que el camino que habíamos de hacer en tres horas, lo hacemos en dos.
El campamento estaba bastante lleno por gente de otras expediciones, pero la organización es eficiente y ya nos tiene las tiendas montadas y una hora después la cena hecha.
De entrantes palomitas de maíz con magdalenas ¿?, sopa de verduras y espaguetis con salsa de carne. Todo ello en abundancia y con café y té. El primer día este menú nos sorprendió gratamente, sobre todo porqué no sabíamos que a partir de ahora con ligeras variantes todos los días seria muy parecido, pero no habíamos venido aquí a degustar las especialidades culinarias tanzanas.
Este primer día muy pocos pájaros a pesar de pasar por el bosque tropical, uno de los hábitats con más diversidad de la tierra, pero la falta de tiempo hizo imposible una mayor dedicación al genero alado. ¿ Llegará la maleta de Rafa?.
16 de febrero de 2005. Forest Camp 2700 m - Shira 1 3500 m.
Tras una noche calurosa y un Chotacabras oscuro (Caprimulgus fraenatus) amenizándonos con su canto nocturno, una hora antes de lo previsto comenzamos a levantarnos al oír el ruido de la cocina, creyéndose alguno que ya se perdía el desayuno, total que en lugar de levantarnos a las 7 de la mañana, nos levantamos a las 5:30...
Desayunamos a las 8:30, y comenzamos a caminar durante 9 Km. y 900 m de desnivel.
En gran parte del recorrido, el grupo se separa en tres subgrupos en función de la velocidad de cada uno. La subida es muy lenta por el ritmo que impone el guía y paradas para beber y ponerse crema solar ya que el sol pica de valiente todavía.
Finalmente llegamos al campamento, como siempre ya preparado, todos en buenas condiciones, pero quemados por el sol en aquellos huecos donde nos habíamos olvidado de ponernos crema.
En cuanto al paisaje, la primera parte hasta los 2900- 3000 m, domina el bosque lluvioso para a continuación dar paso a la vegetación arbustiva alta y polvo, mucho polvo todo el camino que se te mete en todos los poros del cuerpo.
Solamente llevamos 2 días sin lavarnos en condiciones y ya estamos sucios como pocas veces lo hemos estado o estaremos en nuestras vidas. Cada vez que intentas limpiarte, viene una ráfaga de aire y vuelves a estar lleno de polvo. El pelo se ha convertido en un estropajo.
El tema pájaros muy flojo. Solamente dos especies nuevas, el Cuervo de cuello blanco y el omnipresente Hunter's Cisticola ( Cisticola hunteri), más una rapaz sin identificar y una Tarabilla común (Saxicola torquata).
La verdad es que pajarear y hacer un trekking con un grupo numeroso al mismo tiempo se hace muy difícil y sobre todo en ambientes que no conoces.
El problema desaparecerá a partir de mañana, donde los pájaros desaparecerán, excepto alguna rapaz ocasional, y tendremos la remota posibilidad de ver Elán ( Tragelaphus oryx.
Hoy a las siete ya habíamos cenado y hemos estado un rato de charla hasta las 20:30, pero finalmente el frío que ya empieza a notarse, nos ha aconsejado que nos acostemos. Mañana más.
17 de febrero de 2005. Shira 1 3500 m - Shira 2 3900 m.
Hoy se prevé una ruta corta, de unas dos horas y con poco desnivel (200 m). Por la mañana las cosas se ven de otra manera y la cumbre del "Kili", ahora despejada parece un poco menos amenazadora. Desayunamos, hago identificación de un par de pájaros atraídos por nuestro desayuno (vaya, venir hasta aquí para ver una Tarabilla común) y a las nueve comenzamos la marcha.
En principio bien, conversación, cachondeo, etc. Pero a medida que pasa el rato, el mismo paisaje volcánico con brezo gigante se va haciendo monótono, hasta el punto de que hoy por primera vez me pongo el mp3 para hacer la subida más agradable.
También vemos por primera vez las lobelias gigantes, las cuales machacamos a fotos.
Rafa comienza a notar dolor de cabeza, uno de los Javis también, lo cual queda acentuado por la neblina cada vez más densa y el ambiente frío.
Después de tres horas llegamos al campamento, a 3900 m y tenemos la gran sorpresa de que han traído hasta aquí el petate de Rafa. La alegría es general.
Comemos col y patatas y hacemos una pequeña excursión hasta los 400 m de altura para aclimatarnos y estirar las piernas.
Rafa se ha recompuesto bien ( supongo que lo del petate le ha ayudado, pero ahora es Francisco el que no está fino y tiene dolor de oídos y muela. Por mi parte, esta mañana me dolía un poco la cabeza pero se me pasó con un par de aspirinas. Espero que la racha siga y si puedo dormir siete horas ya será la repanocha.
Para mañana nos espera una subida hasta 4300 m para aclimatarnos y tarde de descanso. Los ánimos parecen ser buenos, pero me da la impresión de que los ánimos van por dentro.
Por cierto, hoy ha sido el día de los móviles cuando hemos descubierto que había cobertura y podíamos enviar y recibir mensajes, aunque no llamar. Parecíamos todos quinceañeros enviando mensajitos.
Mañana más, hoy me he tomado una biodramina sin cafeína a ver si me ayuda a dormir.
18 de febrero de 2005. Shira 2. aclimatación
El día de hoy ha sido de relax total. Hasta las ocho no hemos desayunado y hemos aprovechado para hacer fotos del Kilimanjaro a primera hora de la mañana cuando está despejado y lavarnos la cabeza que no habíamos hecho desde el martes por falta de agua.
Es curioso el fenómeno de aparición de nuestra montaña objetivo. Se empieza a ver cuando se pone el sol ( desaparecen las nubes), queda toda la noche despejado como una mole amenazante sobre nuestras cabezas y aguanta así hasta las 9 9:30 de la mañana cuando la niebla lo empieza a cubrir hasta el nuevo atardecer.
Hemos hecho una subida de aclimatación hasta 4300 m durante un par de horas, hemos visto entre la niebla la Lava Tower y la peregrinación de gente que pasa por la ruta Machame. La verdad es que es un poco descorazonador ver la cantidad de gente con la que vamos a coincidir a partir de mañana así como la idea de encontrarnos con un campamento abarrotado.
De hecho hoy en nuestro campamento se han juntado dos grupos más (japoneses y americanos) y las letrinas ya son impracticables, con lo que tenemos que hacer nuestras necesidades por el campo con lo que eso conlleva de suciedad del entorno.
El mal de altura, por ahora, lo llevamos más o menos bien y cuando hay algún síntoma lo arreglamos con aspirinas o comiendo. A pesar de que lo tenemos presente continuamente, no parece que haya excesivo problema.
La tarde ha sido tranquila. Algunos han salido a pasear, otros a jugar a cartas y a las 17:30 ya nos han puesto la cena. Se pasan un poco con el horario pues supone que entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde hemos comido tres veces mientras que después no vuelves a comer hasta catorce horas más tarde.
Hoy hemos tenido una puesta de sol magnífica y nos hemos liado a hacer fotos como locos. Además hemos descubierto que aunque no podemos llamar, si que podemos enviar mensajes pidiendo que nos llamen. No todos los móviles funcionan, pero vamos compartiendo los teléfonos.
Mañana ya nos espera la primera etapa dura de verdad y dormir a 4900 m, a ver como se nos da.
Por cierto, el tema pájaros se acabó. Las tres especies de ayer y a partir de mañana nada.
19 de febrero de 2005. Shira 2 3900m - Arrow Glacier 4900 m
El día de hoy se podría calificar como el día final de la recta final.
Hemos salido esta mañana una hora tarde ( a las 9 en lugar de a las 8) con buen ánimo general y un día magnífico y soleado.
La primera parte del trayecto ya nos la conocíamos por el día de aclimatación anterior y tal vez por ello pecamos de exceso de confianza. El caso es que cuando llevábamos andando unos tres kilómetros, y antes de llegar a Lava Tower, nos comenzó a afectar el mal de altura ( estábamos a unos 4500 m). Sobre las 12:30 paramos para comer y ya había gente con dolor de cabeza, inapetencia, etc. La verdad es que ni el tiempo ni el paisaje acompañaban. Era lo más parecido a Mordor, el reino siniestro del Señor de los Anillos que recuerdo: neblina continua, paisaje lunar y todo con ese marrón grisáceo que daba la impresión de que los Orcos atacarían en cualquier momento y Gollum saldría de entre las rocas para, de un salto abalanzarse sobre nuestros preciados dos litros de agua racionados. La verdad es que ni en Nueva Zelanda había visto paisajes como este.
A la altura de Lava Tower los ánimos estaban bastante alterados. Había quien no podía con su cabeza, mientras que a otros nos parecía que nos habíamos bebido un par de cervezas y teníamos una euforia engañosa.
Desde Lava Tower hasta Arrow Glacier la ruta fue un tormento bien llevado con mucha tranquilidad. Algunos decidimos pasar al guía pues esperar al resto del grupo nos cansaba más, mientras que otra gente necesitaba un ritmo más lento para coger todo el aire que necesitaba.
Finalmente, después de unas seis horas de caminata, llegamos a Arrow Glacier donde ya encontramos las tiendas montadas bajo el espectacular glaciar que cuelga de unos farallones que por lo visto tendremos que superar mañana.
A la hora de la cena, el guía nos explica que debido a la dificultad del camino del día siguiente, no pueden subir todo el equipaje y por tanto de cada tres bultos tenemos que hacer uno y el resto lo bajarán a Mweka Camp, el campamento de bajada.
Esta situación nos crea un cierto trastorno, porque todo lo que llevamos lo encontramos imprescindible, sobre todo teniendo en cuenta que nos espera el día más frío a 5700 m y que podemos alcanzar los 15 o 20 grados bajo cero.
Finalmente vemos que tampoco es para tanto y podemos hacer una bolsa con lo más imprescindible para dos días.
Con la preocupación del que sin lugar a dudas será el día más duro de la ascensión, nos vamos a dormir esperando que mañana la cabeza no nos juegue malas pasadas.
20 de febrero de 2005. Arrow Glacier 4900m - Crater Camp 5700 m.
El día de hoy se podría resumir como el día de la verdad.
Ayer intentábamos adivinar el itinerario que nos tocaba hacer a través de los farallones que teníamos enfrente y no lo acabábamos de ver claro. Hoy ya sabemos porqué, porque no estaba claro. El camino discurre a lo largo de cuatro kilómetros y una ascensión de casi 900 metros a través de una pared llena de roca desprendida en la que de tanto en tanto se oye un pequeño desprendimiento y en la que cada paso tiene que pedirle permiso al anterior para poder avanzar.
En muchos casos debemos dejar los palos a un lado y subir con las manos y piernas agarradas a las rocas. Ese sobreesfuerzo a esta altura de 5000 metros hace que te falte aire y abras la boca para aspirar el máximo de oxígeno posible. Los guías en este caso muestran su profesionalidad y saben reagruparnos o dejarnos ir en función de la capacidad de cada uno.
El grupo se divide en dos partes, los que les cuesta un poco menos subir o se ven menos afectados por el mal de altura, y los que están más afectados y sus acompañantes.
Después de seis horas de subida continuada, llegamos a lo alto de la pared y lo que se revela entonces es totalmente inesperado y hace que valga la pena la subida. Ante nuestros ojos tenemos las paredes de hielo del glaciar como las habíamos visto en los documentales o Internet. Realmente, con lo que nos había costado la subida, ante esta vista, era como ya haber hecho la cima y por ello nos felicitábamos y abrazábamos unos a otros. Nos encontrábamos a 5700 metros en el Crater Camp y la verdad es que aunque el paisaje era alucinante y algunos nos habíamos propuesto ir hacia el cráter, el cansancio y el mal de altura nos hicieron desistir y a las seis de la tarde, habiendo cenado apenas un poco por falta de apetito ( y la comida fría) casi todo el mundo nos metimos en la tienda y más mal que bien nos estiramos un poco hasta las 5 de la mañana.
El pájaro del día ha sido el Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que se cernió sobre nosotros en lo más duro de la ascensión.
A estas alturas del viaje ya se han creado las frases típicas: "Pole, pole" que nos dicen continuamente los guías y porteadores para recordarnos que vayamos despacio; "Palante, palante" la contestación de Rafa, excepto en las subidas más penosas; "això funciona" la frase de Martínez al inicio de cada etapa; "¿ ya te has puesto crema?" la que le decimos todos a Francisco antes de comenzar la ruta diaria; "Rafiki" palabra que en Swahili quiere decir amigo, pero que utilizamos para nombrar a Rafa.
21 de febrero de 2005. Crater Camp 5700m - Uhuru Peak 5895 m - Wageni high Camp 3800 m
A las 4:45 suena el despertador y con un frío que pela y las tiendas heladas, comenzamos la ascensión final. El desayuno, una taza de té y tres galletas, no nos predispone especialmente ya que en algún caso la noche no ha sido suficiente espacio de tiempo para recuperarnos, sobre todo si tenemos en cuenta que el frío ( calculamos que entre -10 y -15 ºC) y el mal de altura no nos ha permitido descansar de manera adecuada.
Finalmente, a las 6:30, media hora más tarde de lo previsto, partimos hacia la cumbre que tenemos a un poco más de una hora de camino a través de una capa de hielo erosionado por las expediciones que nos han precedido.
A las 7:30 aproximadamente llega el primero de nosotros a la cima coronada por el cartel de madera que nos recuerda que estamos en la mayor cumbre de África y uno de los mayores volcanes del mundo.
En la siguiente media hora va llegando el resto del grupo. Todos asfixiados pero contentos, nos abrazamos a medida que llegamos a la altura del cartel de Uhuru Peak, nos hacemos las fotos de rigor y nos prometemos mutuamente que no volveremos a acometer una aventura de este tipo. Pero en el fondo todos sabemos que el tiempo hace olvidar las cosas...
Ahora nos espera un descenso de 2600 m hasta el campamento donde hemos de pasar la noche a través de una tartera de longitud inacabable.
El cansancio después de 7 días hace mella y el descenso es más lento de lo esperado. Llevamos 7 días sin ducharnos y 3 sin poder lavarnos un poco en condiciones, el camino está lleno de polvo, la grava cede ante nuestros pies y parte del grupo se rezaga considerablemente, así que el guía decide acampar esta noche en Wageni a 3800 m, donde en principio no estaba previsto.
Es curioso observar que, desde que rebasamos de bajada la cota 4500, comenzamos a observar vegetación que va siendo más alta a medida que vamos perdiendo altura. En la subida, al ser más progresiva, no lo habíamos notado tanto, pero al realizar un desnivel tan fuerte en tan poco tiempo, si que lo notamos.
Una vez en el campamento, aunque cansados, el clima es de relax y la tarde nos sirve para arreglar un poco nuestros polvorientos petates y comentar los días pasados, que propina habrá que dar a los guías y porteadores, la cena que nos vamos a meter en cuanto lleguemos a Arusha, las horas que estaremos bajo el chorro de agua de la ducha, y cosas por el estilo que nos hacen darnos cuenta de que esto ya se acaba.
El pájaro del día la Dusky Turtle-Dove ( Streptopelia lugens) que revolotea por el campamento buscando sobras y los descarados Cuervos de cuello blanco (Corvus albicollis) que casi te comen en la mano.
22 de febrero de 2005. Wageni High Camp 3800 m - Mweka Gate 1800 m- Arusha 1100 m.
Hoy se acaba la expedición. Conseguimos convencer al guía para levantarnos una hora más tarde, parece que ellos tienen ganas de llegar a su casa ya.
Después de desayunar llega el ritual de las propinas. El día anterior estuvimos discutiendo las cantidades a dar a cada guía, cocinero, porteador, etc. Parece ser que lo que nosotros creímos durante ocho días que era un equipo de 27 personas, de golpe se había convertido en 32 y había aparecido un segundo cocinero y dos camareros ¿? En que se habían transmutado dos porteadores que ahora doblaban sus funciones.
Después de valorar los pros y los contras de sí discutir si nos estaban tomando el pelo o no, decidimos dar una propina final de 120 $, un término medio entre lo que ellos nos "sugerían" y lo que nosotros pensábamos que era justo.
La entrega de la propina se trata de una ceremonia estudiada y preestablecida en la que se convoca a todo el mundo y se forman tres líneas como en una batalla al estilo "Braveheart"; a cada lado un grueso pelotón formado por los porteadores y los expedicionarios frente a frente. En medio los dos guías y los dos portavoces de los expedicionarios. Les dirigimos unas amables palabras de agradecimiento por su profesionalidad y lo bien que han llevado a cabo su labor y se les hace entrega del dinero. Por su parte, ellos responden dando las gracias y entonando a coro una canción sobre el Kilimanjaro. Todo ello muy artificial y cansino, ya que ellos no tienen maldita gana de cantar y nosotros nos sentimos violentos por ello, pero es lo que está establecido y es como se tiene que hacer...
Finalmente comenzamos el descenso de nuestros últimos 2000 metros a través de una vegetación cada vez más exuberante hasta llegar a formar un bosque tropical con lianas, helechos gigantes, así como pájaros de todo tipo destacando por su sonido característico el Turaco de Hartlaub (Tauraco haurtlabi).
Cinco horas después llegamos a la entrada del parque, donde nos expiden los certificados de haber alcanzado la cumbre, comemos un poco de fruta y unos sándwiches.
Mientras comemos, por las esquinas se asoman vendedores ambulantes de camisetas ofreciendo su mercancía y recogiéndola corriendo en cuanto se asoma alguno de los soldados armados que están a la puerta del parque.
Los 200 metros que nos separan del autobús que nos llevará a Arusha, serán un verdadero suplicio. Por una parte porque esta última bajada con las piernas agarrotadas de la fuerte pendiente que hemos hecho anteriormente supone un esfuerzo extra para nuestras castigados miembros y, por otra parte porque progresivamente se va formando una nube de vendedores de camisetas, máscaras, estatuillas, etc. Que casi no te dejan dar un paso. Fue una lástima, todos nos quedamos con las ganas de comprar una camiseta que ponía "Kilimanjaro, just done it" en relación con el famoso slogan de la marca de prendas deportivas, pero era imposible mostrar un mínimo interés por nada ya que te asaltaban literalmente, por lo que optamos por escondernos en el autobús y salir pitando.
De vuelta por los caminos polvorientos una última mirada a "nuestro" Kilimanjaro, imponente, dominando la sabana. Ya solo nos queda ducharnos por primera vez en ocho días y esa noche salir a celebrar nuestro éxito en la ascensión, bien regado con vino de la Ribera del Duero que Rafa se había traído convenientemente desde casa.
23 de febrero de 2005. Vuelta a casa
Hoy el grupo se separa. Cinco personas se van de safari durante unos días y los cuatro de Cerestar más Agustín, hacemos una mini excursión por el Parque Nacional de Arusha para hacer tiempo hasta el vuelo de salida de la noche. Las últimas compras en el aeropuerto, con regateo incluido y el resto lo de siempre: espera de vuelos, retrasos, temporal de nieve en Europa, más retrasos, etc.
Mañana a trabajar.
La lista de las especies de fauna observadas, la podeís ver aquí
Las fotos del viaje están expuestas aquí